Turismo digital y las nuevas reglas del juego

Hace unos días cayo en mi red un buen articulo sobre la disrupción y el turismo digital. Sin duda, es ya una realidad imposible de negar en todos los procesos diarios.

La llegada de los nuevos competidores con modelos completamente diferentes, asociado a la creciente importancia de la gratuidad y la colaboración masiva, pero sobre todo el poder que tenemos hoy como clientes, espectadores o ciudadanos transformando de manera radical el sector en el que nos movemos.

Los competidores están por todas partes

Aunque el tema dará para mucho que hablar en el futuro inmediato, hoy nos centraremos en los competidores, que pueden y están por todas partes. En esta nueva era digital no hay enemigo pequeño, sino que cualquiera y sin tener en cuenta su tamaño, puede ser peligros, al ser más flexible, rápido y productivo que nosotros.

A los grandes les cuesta moverse, pensemos en esas empresas tipo dinosaurio, que cuando van a reaccionar ya han pasado meses ó años. Las empresas nacidas en este nuevo contexto digital son más planas y orientadas a los servicios y además viven en eso que hemos dado en llamar la “cultura beta”, es decir, un modelo de cambio constante que facilita la innovación continua. Las empresas tradicionales deben transformarse para dotarse de esta flexibilidad, imbuirse de la cultura del prototipo, dejar de tener miedo a equivocarse, empezar a entender que no decidir es hoy la peor decisión.

turismo 2.0

El cliente tiene el poder

Quizás la mayor transformación de la nueva era digital, aunque muchas organizaciones traten de ignorarlo, sea el nuevo rol y poder del cliente 2.0 que una vez fue mudo e invisible y hoy quiere ser visto y escuchado, recordar el artículo sobre el prosumer.

Las organizaciones tiene el enorme reto de olvidarse de discursos vanos y empezar a pensar en conversaciones, para transformarse en comunidades, en nuevas plataformas de co-creación de valor en las que la experiencia de los usuario pasen a ser cada vez más libre, para poder decidir, para poder transformar, y construir nuevos productos . Las empresas tienen por tanto que abrirse, quitarse los escudos que las protegían, y entender que el cliente va a jugar un rol central en todo el ciclo de vida de los productos y servicios.

Hay muchas cosas que las organizaciones deben cambiar, muchas barreras que derribar, mucho poder que ceder, parcelas por completar, como en el caso del marketing digital, la formación digital, y la cultura digital.

Las organizaciones que lo logren, tendrán mucho ganado para sobrevivir en este entorno en el que absolutamente nadie tiene garantizada su permanencia.

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