La necesaria transformación digital

Hace unas semanas leíamos en una importante consultora americana un artículo sobre la transformación digital. En ella se hacía referencia al sentir de los directivos, y como estos, estaban interesados en la verdadera transformación, de hecho muchos de ellos aseguraban que en sus empresas ya se había emprendido esa transformación en los últimos años. También leímos como la realidad, es que a pesar del cambio y de la inversión, son muy pocas empresas las que han viso incrementado su margen comercial por esta transformación. Ni a corto ni a largo plazo se han visto afectadas por esta apuesta digital.

¿Qué está pasando entonces? ¿No lo hacemos bien? ¿No somos más agiles y eficientes?

La realidad es que la transformación, digital o no, nace de la seguridad de afrontar el reto, de eliminar los llamados temores invisibles. El humano por naturaleza es reacio al cambio, no nos gusta arriesgar. La transformación esperada nace pues de las estructuras, pasa por las políticas y los procesos corporativos y usará la tecnología para hacerse notar de verdad. Pero esto no es suficiente. No hay cambio interno, ni externo, no se ve la transformación.

Uno de los errores más habituales, pasa por no tener en cuenta al personal involucrado, al cliente interno, a los que siente y piensan, y de ahí, es de donde debería nacer la verdadera transformación, desde el recurso humano y no tanto, que también, del recurso tecnológico. El humano tiene unas ideas previas, preconcebidas, una cultura, que les frena de manera cognitiva, sin ser conscientes. Nos da miedo cambiar lo que ya sabemos hacer.

Por todo ello, el cambio debe nacer de los verdaderos líderes internos, de los que nos guían, de las personas influyentes en cada empresa. El cambio debería nacer desde el consenso de los objetivos, fijados en base a la empresa pero contando con el equipo humano. Sin la parte humana, sin el equipo, correr hacia delante sin tener claro cómo y cuándo, puede desembocar en un error, como ocurre cuando queremos aplicar un nuevo CRM sin tener muy claro como tomar los datos de manera básica y ordenada. Apretar al personal y hacerles usar herramientas que no tienen mucho sentido, por volumen o por necesidad real de cada empresa, es un error.

Con el ejemplo explicado anteriormente, podemos explicar cómo la transformación debería alinearse con todos los clientes, pero sobre todo, con nuestro cliente interno, para ir de manera natural, desde la empresa hacia el cliente. Si el cambio viene desde el líder, enseñando, apoyando y monitorizando, todo es más sencillo, sino, todo será más complicado, por no decir no imposible. Los líderes apoyan y minan de manera positiva la mentalidad colectiva, y la cultura de cada persona, y por ende, de cada empresa.

Por tanto, tener un gran líder que guie esa transformación se hace cada vez más necesario. Incluso los más reticentes al cambio, en cualquier empresa, seguirán al líder, con tal de no destacar del grupo y romper la cultura del mismo.

En definitiva, la transformación debería nacer de la colectividad, del equipo, de los líderes y de todo aquel condicionante cognitivo, como la cultura, el entorno o la formación, que es invisible, pero que afecta de manera clara a la transformación digital.

Si quieres que te ayudemos con tu próximo reto déjate asesorar. Llevamos años transformando empresas, personas y equipos.

Sep, 13, 2018

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